HISTORIA TERRORÍFICA
Buenas noches, mi nombre es Pedro y actualmente trabajo en el museo Marco, comencé hace solamente unas semanas y tengo un horario cómodo pues salgo a las 11 de la noche y la paga no está tan mal, lamentablemente pronto tendré que dejar este empleo y buscarme algo más ya que después de los sucesos que he presenciado no puedo quedarme más tiempo allí.
Ya he trabajado de guardia antes y no es la primera vez que me pasan cosas sobrenaturales por lo mismo, usualmente siempre es lo típico, se ven sombras, se escuchan pasos e incluso en varias ocasiones me han llamado por mi nombre cuando nadie está ahí, es difícil al principio acostumbrarse pero son cosas a las que al final te tienes que acoplar cuando te toca un horario nocturno, en muchas ocasiones me convenzo a mí mismo que lo que escucho no es sino el fruto de mi imaginación por estar tanto tiempo solo y muchas veces rodeado de oscuridad. Eso me había ayudado a sobrepasar los turnos, pero para lo que me tocó presenciar en Marco no se le puede echar la culpa a la imaginación.
Las primeras noches fue igual a los otros lugares, se escuchaban cosas como pasos, ruidos, etc., nada fuera de lo que estaba acostumbrado a vivir como guardia de seguridad. Ya tenía varios días trabajando allí cuando tuve mi primer encuentro con lo que sea que habite en Marco, me encontraba haciendo rondines, pasando por las exposiciones con mi linterna cuando, en uno de los pisos, escuché risas y a personas que corrían por ahí, pensé que a lo mejor eran personas que habían entrado o que se habían escondido para esperar el cierre y que querían robar o quizás causar algún destrozo así que me dirigí al área donde se escuchaban estos ruidos rápidamente. Al llegar alumbré y pude ver como varias figuras negras, del tamaño de un adulto se escondían entre los artículos de las exhibiciones, me tomó un minuto comprender lo que estaba viendo y les grité, les pedí que salieran de ahí o de lo contrario tendría que llamar a la policía, en ese momento varias de las figuras se asomaron y pude ver que no eran humanas, no sé qué sean, lo único que vi fue que no tenían ropa, eran negros, como si estuviesen cubiertos de pelo oscuro en todo el cuerpo y tenían máscaras, o al menos eso quiero pensar que eran, estas máscaras representaban rostros horribles, con muecas, rasgos deformes y colmillos, ni siquiera lo pensé cuando me di cuenta que ya estaba corriendo a la caseta de los guardias, los ruidos se siguieron escuchando esa noche pero ya no volví allí.
Después de esto hubo otro periodo de relativa tranquilidad, pero lo que pasó después ya fue la gota que rebasó el vaso, la razón por la que ya no quiero regresar a ese lugar y estoy pensando seriamente en renunciar.
Esa noche me encontraba en la caseta de guardias, estaba solo nuevamente y la verdad la noche hasta aburrida era, en algún momento me estiré para descansar la espalda y mover las piernas, de reojo logré ver que una figura pasaba, era de color blanco y tenía similitud a una sábana blanca que flotaba, la figura me pasó de largo y yo pensé que seguiría su camino hasta desaparecer, pero no, a los pocos metros dio la vuelta y regresó hasta donde estaba yo hasta quedar frente a mí pero de perfil, tenía miedo pero al estar aislado en la caseta de cierta manera me sentí seguro, no sabía qué hacer y el miedo me paralizó, pasaron unos segundos que se me hicieron eternos y la figura lentamente comenzó a girar su rostro hacia mí, hasta quedar cara a cara.
No sé qué era, no sé qué hacía allí pero algo me queda claro, no era el espíritu de alguna persona, al voltear pude ver su rostro, tenía unos ojos oscuros, vacíos, como si la cuenca estuviese vacía, era totalmente pálido, deforme, se veía hasta podrida su carne. Este ser me miró directamente a los ojos y me sonrió, me sonrió con unos dientes amarillos, puntiagudos, y lentamente desapareció ante mis ojos.
No sé qué es lo que habita ahí y la verdad no me pienso quedar a averiguarlo, tengo un hijo al cual mantener así que no puedo dejar el trabajo así como así, pero ya estoy buscando algo más, no pienso pasar más tiempo del debido en el museo; hablando con otros compañeros estos me han dicho que los ruidos y las sombras se ven incluso de día y con gente dentro del museo, hasta ha habido personas que han comentado a los empleados acerca de estos fenómenos, claro que no podemos admitir que pasa algo ahí y nos hacemos los locos.
Ya no soporto estar en Marco, menos ahora que sé que ellos también han notado que yo me encuentro ahí
Ya he trabajado de guardia antes y no es la primera vez que me pasan cosas sobrenaturales por lo mismo, usualmente siempre es lo típico, se ven sombras, se escuchan pasos e incluso en varias ocasiones me han llamado por mi nombre cuando nadie está ahí, es difícil al principio acostumbrarse pero son cosas a las que al final te tienes que acoplar cuando te toca un horario nocturno, en muchas ocasiones me convenzo a mí mismo que lo que escucho no es sino el fruto de mi imaginación por estar tanto tiempo solo y muchas veces rodeado de oscuridad. Eso me había ayudado a sobrepasar los turnos, pero para lo que me tocó presenciar en Marco no se le puede echar la culpa a la imaginación.
Las primeras noches fue igual a los otros lugares, se escuchaban cosas como pasos, ruidos, etc., nada fuera de lo que estaba acostumbrado a vivir como guardia de seguridad. Ya tenía varios días trabajando allí cuando tuve mi primer encuentro con lo que sea que habite en Marco, me encontraba haciendo rondines, pasando por las exposiciones con mi linterna cuando, en uno de los pisos, escuché risas y a personas que corrían por ahí, pensé que a lo mejor eran personas que habían entrado o que se habían escondido para esperar el cierre y que querían robar o quizás causar algún destrozo así que me dirigí al área donde se escuchaban estos ruidos rápidamente. Al llegar alumbré y pude ver como varias figuras negras, del tamaño de un adulto se escondían entre los artículos de las exhibiciones, me tomó un minuto comprender lo que estaba viendo y les grité, les pedí que salieran de ahí o de lo contrario tendría que llamar a la policía, en ese momento varias de las figuras se asomaron y pude ver que no eran humanas, no sé qué sean, lo único que vi fue que no tenían ropa, eran negros, como si estuviesen cubiertos de pelo oscuro en todo el cuerpo y tenían máscaras, o al menos eso quiero pensar que eran, estas máscaras representaban rostros horribles, con muecas, rasgos deformes y colmillos, ni siquiera lo pensé cuando me di cuenta que ya estaba corriendo a la caseta de los guardias, los ruidos se siguieron escuchando esa noche pero ya no volví allí.
Después de esto hubo otro periodo de relativa tranquilidad, pero lo que pasó después ya fue la gota que rebasó el vaso, la razón por la que ya no quiero regresar a ese lugar y estoy pensando seriamente en renunciar.
Esa noche me encontraba en la caseta de guardias, estaba solo nuevamente y la verdad la noche hasta aburrida era, en algún momento me estiré para descansar la espalda y mover las piernas, de reojo logré ver que una figura pasaba, era de color blanco y tenía similitud a una sábana blanca que flotaba, la figura me pasó de largo y yo pensé que seguiría su camino hasta desaparecer, pero no, a los pocos metros dio la vuelta y regresó hasta donde estaba yo hasta quedar frente a mí pero de perfil, tenía miedo pero al estar aislado en la caseta de cierta manera me sentí seguro, no sabía qué hacer y el miedo me paralizó, pasaron unos segundos que se me hicieron eternos y la figura lentamente comenzó a girar su rostro hacia mí, hasta quedar cara a cara.
No sé qué era, no sé qué hacía allí pero algo me queda claro, no era el espíritu de alguna persona, al voltear pude ver su rostro, tenía unos ojos oscuros, vacíos, como si la cuenca estuviese vacía, era totalmente pálido, deforme, se veía hasta podrida su carne. Este ser me miró directamente a los ojos y me sonrió, me sonrió con unos dientes amarillos, puntiagudos, y lentamente desapareció ante mis ojos.
No sé qué es lo que habita ahí y la verdad no me pienso quedar a averiguarlo, tengo un hijo al cual mantener así que no puedo dejar el trabajo así como así, pero ya estoy buscando algo más, no pienso pasar más tiempo del debido en el museo; hablando con otros compañeros estos me han dicho que los ruidos y las sombras se ven incluso de día y con gente dentro del museo, hasta ha habido personas que han comentado a los empleados acerca de estos fenómenos, claro que no podemos admitir que pasa algo ahí y nos hacemos los locos.
Ya no soporto estar en Marco, menos ahora que sé que ellos también han notado que yo me encuentro ahí








